Desde la EICTV, y muy especialmente desde la Cátedra Documental, despedimos con profunda tristeza al cineasta Patricio Guzmán.
Nos reconocemos herederos de su obra y de su manera de pensar el cine.
Patricio Guzmán era la memoria. La persiguió durante toda su vida, recorriendo desde el exilio la historia de Chile, su país, que le dolía. Buscó repetidamente la forma de contenerlo en una sola imagen y en ella, reveló también la compleja historia de nuestro continente.
El cine de Patricio Guzmán atraviesa algunos de los momentos más dolorosos de la historia chilena y hace visibles las fracturas dejadas por el horror de la dictadura. Sus películas logran poner en relación escalas inconmensurables. Obsesionado por el cosmos, el desierto, el tiempo, el miedo a desaparecer.
Más recientemente, su mirada se volteó también hacia la juventud: las protestas, las calles, las piedras, la fuerza y la belleza de una generación en la que pareció depositar la posibilidad de encontrar nuevas formas de reconstruir aquello que se ha roto. Una tarea que es también la de esta Escuela y donde nos resistimos a olvidar.
Patricio Guzmán es la memoria.