Una historia que comienza

Por Nelson González Breijo

Como parte de un proceso natural de crecimiento dentro de los estudios de guion, este año la EICTV organizó su primera maestría. Para Arturo Arango, Jefe de la Cátedra de esa especialidad, el proyecto ha traído un esfuerzo extra, pero también el redescubrimiento de la clásica expectativa del educador. Sobre los detalles de esta experiencia conversó para nuestra página web.

La idea vino de una de nuestras profesoras habituales, Yolanda Barrasa. Hace como unos tres años abrimos la posibilidad de una consultoría de Guiones, trabajo que se estaba haciendo sistemáticamente y siempre había una zona de posibles estudiantes que querían venir a la Escuela, que ya tenían cierta formación, pero que quizás sus edades, o sus compromisos laborales, no les permitían asistir a los tres años del curso  regular. Para esa franja sería inicialmente la maestría, esta supone una concentración de los estudios habituales de la Escuela en segundo y tercer año en plazo de unos nueve meses.

¿Cómo se estructura el curso?

Los aspirantes deben presentar, además de sus currículos y otras exigencias, una posible idea para desarrollar un largometraje. Durante seis meses, residen en la Escuela, contando con todas las ventajas que tiene vivir en un ámbito de alta intensidad docente. En ese tiempo reciben el conocimiento teórico de lo que es el guión y a la vez asesorías para ir desarrollando ese posible largometraje desde la idea, la sinopsis, la escaleta y las sucesivas versiones. Al final habrá unos meses que supondrán el intercambio con tutores, esa etapa los estudiantes podrán cursarla residiendo en la EICTV o desde sus países.

Por otra parte, tenemos un cuerpo de profesores de mucha experiencia docente, por ejemplo puedo citarte al cubano Eliseo Antunaga, una de las principales autoridades de la enseñanza del guion en castellano, quien estuvo al frente del primer taller. Y el segundo lo impartió Doc Comparato, también muy reconocido en América Latina en la teoría de esta especialidad. A esa dinámica también se unen otros especialistas más jóvenes con experiencias interesantes que compartir.

¿Existen circunstancias específicas dentro del ámbito del guion que hablen de una necesidad de profundizar en sus estudios?

Antes a penas existían. Los guionistas casi siempre éramos, o escritores venidos de la literatura, o directores que tenían la posibilidad de escribir. Sin embargo, en los últimos veinte años los estudios de guión se han ido fortaleciendo, sistematizando.

Lo bueno que tiene una escuela como la de San Antonio de los Baños es que existe mucha libertad para modificar su plan de estudio, eso da la posibilidad de ir probando, cada curso es distinto al anterior, y seguramente con la maestría sucede lo mismo. Uno de los requerimientos de la escuela es que al final de cada taller haya una conversación entre el profesor, los estudiantes y nosotros donde evaluamos la experiencia.

Uno de los problemas más  difíciles de enfrenar en la enseñanza de la especialidad es que la mayoría de la bibliografía procede del ámbito de Hollywood. Un importante teórico del guión que ha venido varias veces a la escuela, Miguel Machalski, dice que la industria norteamericana tiene una posición hegemónica en la producción y distribución del cine, que esa hegemonía crea una necesidad de hacerlo de esa manera, y los manuales de guion vienen a cerrar el círculo: “así se hace el cine”. Entonces, ¿Cómo escapar a esa lógica?

Hemos logrado que algunos profesores, formados a medio camino entre la docencia y la creación misma, pongan esas otras herramientas en función de la experiencia de la creación. Cómo un guionista puede utilizar esa mezcla de herramientas sin que sean paralizantes para comprender mejor sus necesidades como escritor. Es una articulación muy estimulante entre teoría y práctica. Una de las características de  nuestra escuela es esa intención de conjugar maestros con experiencia docente con otros dados a la práctica creativa.

Usted ha ido mencionando algunas ventajas de la EICTV para organizar una Maestría como esta ¿Existe alguna otra potencialidad?

El que está aquí tiene a su alcance una mediateca que ya no podría decirte cuantos miles de películas reúne, y muy diversas. Más el intercambio con los estudiantes de la escuela que siempre es muy interesante, sobre todo, por la diversidad cultural. En este momento debe haber alumnos de más de veinte países.

Por otra parte, no sucede como en otros centros académicos donde todo está muy delimitado, aquí, salvo las horas que duermes, aunque no lo quieras, estás aprendiendo cine. Quienes vienen se hacen parte de una comunidad internacional que es muy fuerte y está muy extendida. Y luego eso se convierte en una fuente de relaciones y de trabajo.

Más allá de los elementos teóricos creemos que el estudio de cualquier manifestación artística debe conducir a que la gente se conozca a sí misma, a que descubra su universo creativo y qué necesita para ponerlo en marcha. Por ahí hay una frase que dice que de esta escuela no se va graduar ningún artista que no haya entrado, es decir, tú entras artista y sales con una formación cultural, humanística y técnica.

¿Alguna insatisfacción?

Al final de cada taller hay una evaluación que permite ir corrigiendo sobre la marcha las carencias que se vayan presentando. La experiencia nos ha enseñado que todos los grupos son diferentes como mismo se diferencian sus expectativas. El éxito de una clase puede depender hasta del estado de ánimo con que el profesor o el alumno llegue al aula, por eso desde la cátedra estamos muy pendiente del día a día  de cada taller.

¿Usted estará solo rectorando o asumirá alguno de los talleres?

De momento solo rectorando, es posible que al final me ocupe de las asesorías.  El plan de estudios nuestros es muy arriesgado, porque supone que cada quince días viene un profesor distinto. Cuando uno está dando clase en su propia ciudad, si algún problema aparece, luego tiene la posibilidad de recuperar la clase en otro momento, pero eso no es posible en esta dinámica, por eso también he decidido quedarme como reserva para poder suplir cualquier contratiempo.

¿En lo personal, que ha significado ser parte de esta primera maestría de la EICTV?

En lo personal ha sido mucho trabajo, a veces difícil, ya no es solamente armar el plan de estudios del curso regular, buscar a los profesores de cualquier país, para los tres años… Pero siempre es estimulante porque la expectativa está en qué película o autor saldrá de esta experiencia. Tengo muchos alumnos ya en el mundo del cine, eso es muy reconfortante. Y también el enriquecimiento que aporta el contacto con los estudiantes, siempre aprendo muchísimo.