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¡Ya se graduó la generación eictviana 25!

22 de julio | 2017

Si se busca un protagonista en el acto de graduación de la generación 25 de la EICTV, que por demás es la generación del aniversario 30 por afortunado azar, sin dudas triunfan los abrazos entre egresados y profesores, entre trabajadores de la Escuela y egresados, entre eternos voceros de la utopía del ojo y la oreja. Cada uno de los 44 graduados emitió su mensaje final de una estancia de tres años, de tres años de aprendizaje, dolor, alegría y sobre todo audiovisual, audiovisual y audiovisual. Todos los vieron como un principio para entrar en el mundo real donde se medirán los talentos y las enseñanzas obtenidas en este tiempo.

A continuación el mensaje que envió a la generación Fernando Birri, director fundador de la EICTV, las palabras de Ariel Sánchez, en representación de todos los trabajadores, de Janaina Moraes, en representación de todos los egresados y de Susana Molina, directora general de la Escuela.

¡Aleluya! ¡Aleluya Generación EICTV 25! (Palabras de Fernando Birri)

Treinta veces aleluya por cada año que nuestra querida Escuelita y  Escuelota de Tres y de Todos los  Mundos ha sabido resistir en su compromiso de formar nuevas generaciones para nuestro Nuevo Cine Latinoamericano, y para el redondo mundo.

Gracias a Susana Molina, su actual Directora, quien con la coherencia de su iluminada conducta y la sabiduría de su equilibrada experiencia ha sabido superar una más de nuestras orgánicas crisis eicetevianas de crecimiento.

A ella y a todos los colaboradores, maestros, estudiantes y trabajadores que han adherido a esta nueva etapa de nuestro proceso que es un proceso vivo que vive y revive cada dìa, y por lo  tanto contradictorio y dialéctico: aleluya! treinta veces y una más, y esta última se llama “mañana”.

Y en  este aniversario no olviden el consejo repetido por “Las mil  y una noche” (y aquí adaptado a las circunstancias) : ¡Loores al aparatito mágico de Mélies y los Lumiére, que da alas al primer vuelo de los pájaros, que hace danzar al cabrito desde su nacimiento, que hace crecer la melena del león joven, que hace saltar al río brotando de la roca y que pone en el corazón de los egresados de la EICTV un instinto invencible y hermoso como el canto del gallo por la aurora!

A todos, como desde hace treinta soles, treinta huracanes, treinta arcoiris caribeños buena salud, buen trabajo, buenas imágenes electrónicas y buena estrella!

En Roma, 22 de julio de 2017

 

Despedida de la generación 25 de la EICTV (Palabras de Ariel Sánchez, trabajador de la EICTV)

Hace tres años empezaban a llegar a esta escuela un grupo de muchachas y muchachos de distintas latitudes del mundo. Traían en sus equipajes, entre otras cosas, cientos de esperanzas y un sueño por cumplir: hacerse cineastas.

Esta escuela los acogió como hijos y empezó para ustedes  un largo y difícil camino por transitar. Empezaba a forjarse en ustedes lo que se conoce como el nuevo cineasta latinoamericano.

De la mano de excelentes profesores aprendieron a transformar aquellas utopías iniciales con que llegaron en ARTE. Un arte que debe reflejar las realidades sociales de nuestra América, pero también  debe llevar parte de sus sueños, sus fantasías, su imaginación. Les toca ahora a ustedes ser consecuentes con lo que han aprendido. Esas imágenes y sonidos, úsenlos como arma cultural contra formulas mediocres y chapuceras que quieren invadir cada día más el mercado del cine. Así pondrán en alto el nombre de nuestra escuela y nuestros países se lo agradecerán.

En Cuba les tocó vivir algunos momentos trascendentales de nuestra historia: vivieron el inicio de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos; fueron testigos de la muerte del líder histórico de la Revolución Cubana, al que todos ustedes supieron honrar haciendo vigilia en la Plaza; ustedes son la Generación del Aniversario 30 de esta escuela que hoy los gradúa y disfrutaron como nadie del  memorable concierto de los Rolling Stones.

Entre nosotros los trabajadores de la EICTV, quedaran recuerdos y vivencias imborrables de su presencia por acá. Aun cuando ya no estén, se escucharan los gritos de Eddy convocando al futbol y al Cine Lechuza en la medianoche de los domingos, por citar dos ejemplos.

En los días  en que ustedes llegaban, por cuestiones de trabajo me toco darles la bienvenida a casi todos en ese pasillo. Por esas cosas que tiene la vida y el destino, me toca ahora darles la despedida, por mandato de ustedes y lleno de honor lo hago. Pudiera ser un momento triste, pero quiero hacerlo de un modo más optimista usando una frase del gran Silvio Rodríguez….porque nos ¨duele algo menos ahora que parten, porque aquí se nos quedan de algún modo.

Muchas gracias

 

Palabras de Janaina Moraes (Egresada de TV y Nuevos Medios. Generación 25)

Buenas noches.

Cuando a mí me escogieron para subir a este escenario y hablar de la experiencia, amores, desamores y huellas de toda una generación, sentí que no sería capaz. Quizás no sea, pero como todo a lo largo de estos tres años, me permito intentar. Desde la primera vez que entramos por el lobby nos han aconsejado observar y valorar los procesos, creo que hemos aprendido, así que hoy me permito hablar del recorrido.

Cada uno de nosotros: alumnos, trabajadores, profesores, parejas y familiares que aquí están, tienen recuerdos muy vivos del primer día que llegamos, o del primer día que hemos partido de nuestros hogares, así que es innecesario ahora mismo ponernos a recordar eventos y momentos. Para esto están todos los videos, fotos e imágenes repartidas en las pantallas esta noche, para que recordemos y disfrutemos de lo que ya vivimos. Tampoco quiero ponerme a hablar del futuro, ya que cada uno de nosotros tiene en la cabeza hace meses un gran signo de interrogación: qué va ser del mañana cuando nos despertemos y ya nos nombren egresados, y no más estudiantes.

¡Creo o quiero creer que todos nosotros, toda esta generación nombrada 25 valora muchísimo el ahora! ¿Por qué digo esto? Porque vivimos demasiadas incertidumbres cuando nos tocó este llamado para la aventura de formar parte de la Escuela de Todos los Mundos. Somos la verdadera generación del recorrido del héroe, y llegar hasta aquí es muchísimo para todos los que estamos.

El llamado para esta aventura empezó hace cuatro años y no tres, como es una tradición en esta escuela. ¿Y porque? Porque tuvimos que esperar un año para salir de nuestro mundo ordinario y llegar hacia el mundo especial. Para muchos hubo la duda, el rechazo a esta aventura, el miedo de esperar, el miedo de no saber lo que iba pasar.

Mientras esperábamos, cada uno, a su manera encontró o trató de buscar su mentor especial, alguien que le pudiera ayudar y prevenirlo sobre lo que le brindaría este nuevo mundo y aquí el papel de esta llamada “Comunidad eictviana de Curso Regular”, hizo toda la diferencia. Distintos egresados, aunque a la distancia nos adoptaron, nos previnieron, nos contaron sus experiencias y nos despertaron la curiosidad y la pasión por llegar a este mundo.

¡El 5 de septiembre de 2014, en esta fecha todos nosotros cruzamos el umbral y fuimos recibidos por los guardianes de la generación 24! Hicimos aliados, amigos y por qué no decir enemigos. Pasamos por pruebas y el reto de mantener una tradición bajo una gran incertidumbre de este proyecto. Nos tocó una crisis, nos tocó el cambio del país, nos tocó la pérdida de un gran líder para toda esta nación, pero también nos tocó cambios personales, amores, desamores, lejanía, encuentros y desencuentros con uno mismo.

Empezamos a meternos en nuestra caverna, cada día y de manera más profunda. Una gran responsabilidad se acercaba: pasar el batón del curso regular a una nueva generación llena de expectativas y miedos, como nosotros. ¡Ya no éramos los invitados pero sí los anfitriones! Empezaba una nueva odisea. ¿Pero cómo enfrentar esta nueva odisea si todavía nos estábamos acostumbrando con los cambios?

Repartíamos los miedos, las dudas y con grandes posibilidades de equivocarnos, nos arriesgamos para llegar al elixir del conocimiento. Para algunos el llamado a esta aventura ya no era lo que uno esperaba, para muchos el cansancio de distintos cambios agotaba y ya no había fuerzas o seguridad para la gran lucha final. Este fue el momento donde esta generación dejó de ser un grupo de estudiantes de distintos países y nos tornamos de verdad una gran familia. Era el momento de seguir adelante, juntar las fuerzas para volver a nacer.

¡Así llegamos hoy! Estamos todos al borde de volver al mundo ordinario del que salimos, pero ahora con el tesoro que hemos buscado durante estos cuatro años. Sí, fueron cuatro años para llegar a este escenario.

Mirar a los ojos de cada persona que aquí está es un gran logro, y hablo esto porque hace un año me tuve que marchar, sin planificar, sin pensar todo lo que había vivido y más que todo, sin saber si lograría volver.

¡Mírense! ¡Estamos todos aquí! Lo logramos… Con todas las dificultades e incertidumbres, pero llegamos y esta carrera solo fue posible porque supimos a lo largo de estos tres años a apoyarnos, ayudarnos y muchas veces pelear por nuestras opiniones.

Jamás volveremos a estar solos, tenemos alrededor personas que volveremos a ver, otras que no, pero que jamás lograremos borrar de nuestros recuerdos. Estoy muy segura que a lo largo de los treinta años de esta Escuela muchas personas repiten lo mismo que estoy diciendo aquí, creo que todo ya fue dicho. Muchos se quejan de lo mismo, pero estoy segura que ahora, ahorita, cuando salgamos, aprenderemos a valorar mucho más, porque siempre uno tiene que salir de la burbuja para lograr ver la dimensión que ella tiene.

¡Salgamos, vamos al mundo, porque aunque esto parezca el fin, es solamente el principio de un nuevo llamado a la aventura!

 

Palabras de Susana Molina, Directora General de la EICTV

Queridos amigos y amigas de la EICTV, mis colegas de la Escuela, profesores y trabajadores:

Nos dijo Fernando Birri en el primer anuario de la Escuela: “Contra toda cordura, contra toda prudencia institucional, contra todas las cautelas que la conservación del poder recomienda, quiero gritar que este bellísimo proyecto…. le va ganando espacio a la Utopía…” pero la Utopía es tal cual el horizonte o la vida misma: pareciera que aleja las aspiraciones, distancia las metas, y acerca los sueños de querer alcanzarla. De un modo u otro, da sentido también a nuestros actos.

Son aquellos y otros, nuestros sueños de hoy, nuestra realidad y nuestras “crisis de crecimiento”. La experiencia del experimento constante, de la creatividad ilimitada, del desenfado de nuestra lozanía institucional.

Inteligencia. Audacia. Honestidad, repensar una y otra vez el plan de estudios, porque “el arte nunca duerme”, porque los maestros están construyendo la poesía en el concepto  y en la praxis, en la resistencia y en el altruismo.

Decimos ¡hasta pronto! a los 44 cineastas que se gradúan en el arte y en la vida. Todos y todas trajeron consigo esa rara avis que es el talento y aprehendieron la profesión con denuedo. Serán verdaderos cineastas los que ya lo son desde el sentimiento y la buena memoria de sus vidas.

Haber estado en esta Escuela comporta innegables privilegios. El primero de todos es  haber disfrutado de una convivencia única, memorable por sus influjos humanistas y solidarios entre alumnos, profesores y todas las personas, que, de un modo u otro, nos sentimos guardianes y hacedores de esta, nuestra casa de todos los días; y haber estado aquí, es haber convivido con el recuerdo y la presencia vitalísima de sus fundadores y de cuantos maestros y maestras han dejado su impronta en este recinto que, si alejado de la ciudad, es pueblo de muchos pueblos y mundo de todos los mundos posibles. San Antonio de los Baños, Pueblo Textil, San Tranquilino, Cayo La Rosa.

Aquí ustedes prescindieron de algunas costumbres, servicios y cosas que alguna vez creyeron indispensables, pero adquirieron otras, verdaderamente trascendentes y perdurables.

No pudo, no puede ser de otro modo para los hijos de Fidel y Gabo, de Julio y Birri; para quienes compartieron con Amat Escalante, Kiarostami, Coppola y Herzog.

Llevan las alegrías y experiencias de la generación del 30 aniversario de la fundación de la Escuela; el Coral de Honor que recibiéramos durante el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, simbólicamente, todos juntos en el escenario; la mención y reconocimiento de la Vigésimo quinta  Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno y, sobre todo, los afanes y deberes de la cotidianeidad que al transcurrir en Cuba,  nunca es  aburrida y siempre será heroica.

Otra vez gracias a la Fundación, a quien debemos la existencia, al Estado cubano, al Ministerio de Cultura de Cuba, al ICAIC y a las organizaciones políticas, sociales y gubernamentales de San Antonio de los Baños y Artemisa, quienes garantizan la continuidad y consolidación de esta idea, a la CACI, al Proyecto Ibermedia, a la Fundación Cuomo,  a los profesores y trabajadores de la Escuela a los estudiantes y sus familias

Queridos alumnos, hoy graduados de la generación 25: Vayan bien y miren atrás sin los temores de la mujer de Lot, porque su futuro no solo  estuvo aquí, sino que de ningún modo podrá existir sin un pasado que, en la misma medida en que será remoto, se afianzará en el presente.

Reciban toda mi gratitud y mis mejores deseos de éxitos. Haberlos conocido ha sido mucho más que la suerte, mucho más que las horas y el tiempo.

Muchas gracias