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Recibe la Escuela reconocimiento iberoamericano

11 de diciembre | 2017

Cumpliendo el acuerdo de la reciente Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en octubre de 2016 en Cartagena de Indias, Colombia, Rebecca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana, entregó a la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños, el reconocimiento de los dignatario de Iberoamérica, por la labor de esta escuela “como un centro de formación y excelencia al servicios de creadores y realizadores vinculados a la industria cinematográfica y a la televisión Iberoamericana”.

Susana Moina, Directora General de la EICTV agradeció tan importante distinción, que también mereciera la Fundación de Nuevo Cine Latinoamericano, en cuya sede transcurrió la ceremonia, en la mañana del sábado 9 de diciembre.

(Versión íntegra de los discursos de reconocimiento de la señora Rebecca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana).

Entrega de RECONOCIMIENTO IBEROAMERICANO a la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV)

Fundación de Nuevo Cine Latinoamericano

9 de diciembre de 2017, 10:00 – 12:00 pm

 

Intervención de Rebecca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana.

 

Sr. Roberto Smith, Presidente del ICAIC;

Sra. Susana Molina, Directora General de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños;

Sra. Alquimia Peña, Directora de la FNCL;

Sra. Adelfa Martínez, Secretaria Ejecutiva de la Cinematografía Iberoamericana;

Sr. Jaime Abello,

Autoridades, profesores y estudiantes, amigos de la Fundación de Nuevo Cine Latinoamericano;

Queridas amigas, queridos amigos:

“Yo no vengo a decir un discurso”, decía Gabriel García Márquez antes de lanzarse en los insondables universos de palabras que fueron su herencia a la humanidad. Pues yo no vengo a decir un discurso, sino tan solo a expresar mi profunda admiración y reconocimiento por la labor que lleva adelante esta escuela, que ha tenido un impacto decisivo en el desarrollo y evolución de la cinematografía latinoamericana.

Creo que esta Escuela Internacional de Cine y Televisión tiene todos los motivos para mirar con orgullo las tres últimas décadas, en las que ha pasado de ser un sueño insólito de Fidel, de Gabo y de Fernando Birri, hasta convertirse en un centro de formación de talla mundial, por cuyos pasillos han transitado los más grandes nombres del cine latinoamericano, y muchos del cine universal.

Más de 900 alumnos se han graduado del curso regular de la escuela, y miles más han pasado por sus talleres y altos estudios, representando a unos 60 países. Por eso no sorprende que sea conocida como “la escuela de todos los mundos”, o que ostente el honor de ser la única escuela distinguida por el Festival de Cine de Cannes con el Premio Roberto Rossellini, en reconocimiento a su humanismo.

Se trata, además, de una escuela basada en la filosofía de “aprender haciendo”, en diálogo y colaboración directa entre alumnos y profesores. Así es el cine latinoamericano: horizontal y solidario. Construido sobre la co-producción y la colaboración entre personas de distintos países y orígenes.

Así son también los programas de la cooperación cultural Iberoamericana, incluyendo el programa Ibermedia, al que se encuentra vinculado esta escuela y que pronto cumplirá, por su parte, 20 años de existencia.

En la más reciente Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en octubre de 2016 en Cartagena de Indias, los líderes de la región reconocieron la labor de esta escuela “como un centro de formación y excelencia al servicios de creadores y realizadores vinculados a la industria cinematográfica y a la televisión Iberoamericana”.

Menciono esto porque no sé cuántos ejemplos habrá, en el mundo, de una declaración de una cumbre presidencial en la que se hable de cine. Esto es producto de la extraordinaria calidad de este centro de formación, pero también reflejo del espacio Iberoamericano como un espacio articulado desde lo intangible, desde la cultura, desde los idiomas, los valores y los afectos.

La cultura es la columna vertebral de Iberoamérica, aunque es más correcto decir “las culturas”, porque Iberoamérica es un crisol de culturas, una vorágine mestiza que nos ha dado esta realidad rica y compleja que intentamos contar en nuestro cine, en nuestra literatura y en todas las manifestaciones del arte.

La escuela ha sido instrumental en permitirnos contar a Iberoamérica, narrar una realidad que a veces desafía las palabras. Por esa misión, cuya importancia no puede calcularse, les estamos siempre en deuda.

Muchas gracias.

 

Visita a la FUNDACIÓN DE NUEVO CINE LATINOAMERICANO, La Habana, Cuba.

9 de diciembre de 2017, 10:00 – 12:00 pm

 Intervención de Rebecca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana.

Sra. Alquimia Peña, Directora de la FNCL;

Sra. Adelfa Martínez, Secretaria Ejecutiva de la Cinematografía Iberoamericana;

Autoridades, distinguidos invitados e invitadas:

Jean-LucGodard dijo célebremente que la fotografía es la verdad, y el cine la verdad 24 veces por segundo. En eso radica su poder, en la transmisión casi inmediata de la realidad que sentimos de manera presencial, efectiva y personal. Quizás más que ninguna otra expresión artística, el cine se siente como la vida.

Por eso el cine latinoamericano ha sido uno de los grandes embajadores de nuestra cultura, uno de los vehículos que nos ha permitido contar nuestra experiencia y transmitir nuestra vivencia en los rincones más remotos del mundo.

La Fundación de Nuevo Cine Latinoamericano ha sido un actor indispensable en ese proceso, promoviendo el desarrollo e integración de un espacio audiovisual común en nuestra región.

Por esta razón, los Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos le dedicaron una mención en la Declaración de la XXV Cumblre Iberoamericana de Cartagena de Indias, rescatando su “aporte al cine y audiovisual regional”, junto con la labor que lleva adelante la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, como filial de esta Fundación.

El inmenso mérito que le cabe a la Fundación y a la Escuela es compartido, también, por el Gobierno de Cuba, que a lo largo de las décadas ha mantenido su apuesta a la cultura como eje esencial de la política pública y como una prioridad en la agenda nacional.

Así debería ser. La cultura no solo representa el 5,5% del Producto Interno Bruto Iberoamericano, y el medio de subsistencia de millones de personas en nuestra región. En sentido amplio, la cultura es también la base de nuestra convivencia ciudadana, el conjunto de códigos intangibles que rigen nuestra interacción en sociedad. Por eso, apostarle a la cultura es apostarle a la inclusión social, apostarle al diálogo y apostarle a la paz.

Esa es la convicción que impulsa el trabajo del Espacio Cultural Iberoamericano, en donde albergamos una docena de proyectos de cooperación cultural a nivel regional destinados, en más de un 70%, a personas jóvenes. Uno de los programas insignes de esa cooperación es bien conocido por ustedes, Ibermedia, que próximamente celebrará su 20 aniversario y que ha permitido el financiamiento, producción y distribución de cientos de películas que, de otra manera, habrían enfrentado muchas dificultades para ver la luz.

Como parte de nuestras iniciativas aquí en Cuba, la SEGIB ha forjado una alianza estratégica con el Ministerio de Cultura y con esta Fundación para el desarrollo de actividades y talleres con los programas de cooperación cultural. Asimismo, recientemente Cuba auspició los primeros trabajos técnicos para la elaboración del Plan Iberoamericano para reconocer, salvaguardar y preservar el Patrimonio Cultural de nuestra región, plan ya aprobado en la pasada Cumbre de Cartagena y que es ya considerado como un referente.

En esta senda queremos seguir avanzando, formando alianzas y generando sinergias que nos permitan potenciar nuestra producción cultural y la proyección internacional de esa producción. De la mano de ustedes, lograremos llevar a Iberoamérica cada vez más lejos.

Señora Directora, amigas y amigos:

Decía Gabriel García Márquez en la inauguración de esta sede de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, en 1985: “Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple y así de desmesurado”. Más de treinta años después, ya no parece un objetivo desmesurado, tan solo un objetivo en construcción. Así son siempre los sueños.

Muchas gracias.