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Palabras íntegras de José Mujica en la Escuela

28 de enero | 2016

Por la excepcionalidad y la relevancia del expresidente uruguayo José Mujica a la EICTV, ofrecemos como exclusiva una transcripción íntegra del intercambio que tuvo con alumnos y profesores en la sala Glauber Rocha, la víspera del nuevo aniversario del natalicio de José Martí. Varias preguntas se le formularon por parte de la variada audiencia, las cuales motivaron interesantes ideas como respuestas.

Para mí es un honor poderlos saludar a ustedes como trabajadores de la cultura. Seguro que los más jóvenes con sus cuotas de sueños, y los más viejos con su nostalgia, porque inevitablemente así es el transcurrir humano. Les quiero transmitir que estamos en una época singular, porque tenemos un régimen de producción y distribución que inequívocamente también forma la cultura. Porque la cultura tiene distintos planos; y como decía una amiga que se fue, el origen de la cultura está en los olores de la cocina, en derredor de la mesa, en la vida más doméstica de la familia, ligada a las cosas cotidianas e ineludibles de la vida. Y tiene raíces muy viejas, porque solemos confundir y reducir el concepto de cultura a la siembra del arte y todas sus formas, con su enorme acervo que ha ido construyendo la civilización y que singulariza a ese bichito, este mono raro que es el hombre.

Aunque no nos demos cuenta, estamos en una confrontación entre ese desarrollo formidable, hiperdesarrollo del egoísmo, herramienta que nos colocó la Naturaleza en parte para que seamos responsables de luchar por la vida, nuestra y de los seres queridos; y esa otra cosa que llamamos civilización que es en definitiva el culto de la solidaridad. Todo eso está presente, y está en disputa en nuestro tiempo. Y es la civilización lo que nos ha permitido, y nos puede permitir, en parte, reprogramarnos.

Somos el único bicho que tiene capacidad, hasta cierto punto, de autoconstruirse, pero no va a ser por obra del Cielo, ni del Espíritu Santo, en todo caso va a ser hija del esfuerzo humano, y de la voluntad, y de la conciencia. Estamos en un tiempo donde está en disputa eso como nunca, porque nunca la humanidad tuvo lo que tiene hoy. Pero se ha pagado un precio muy alto, y es la capacidad de destruirse a sí mismo. Y los más viejos nos damos cuenta de que estamos en un tránsito.

Pronto se hará cargo del mundo una civilización que no será ni mejor ni peor, pero va a ser distinta. La descendiente directa de Internet, la que como mínimo habla dos idiomas, ya que tiene amigos a miles de kilómetros, amigos que no conoce. La que piensa tecleando. Se va a hacer cargo del mundo. En un mundo donde la civilización no tiene gobierno. Nos gobierna. O donde nos gobierna el mercado. Y andamos a ciegas, con problemas que hemos desatado y que no podemos atender.

Creo que la especie humana va a demostrar su límite. Y tiene un desafío: ser capaz de pensar y gobernarse como especie. Si somos capaces de darnos cuenta que los pobres de África no son de África, son nuestros pobres; y que la falta de igualdad en el mundo no es un problema de otros, es un problema de todos; y que tenemos una co-responsabilidad en este mundo; y que el mundo nunca tendrá una civilización mejor si no luchamos por ser mejores cada uno de nosotros. Y que la vida no es solo gastar y consumir, si no que la vida es un milagro. El más grandioso milagro es estar vivo. Los seres humanos tienen que trabajar para hacer frente a sus necesidades materiales, pero la vida no se hizo sólo para trabajar, sino simplemente que tiene que haber tiempo para vivir. Ese vivir es la opción por la libertad, que bien definida, es gastar buena parte del tiempo de nuestra vida en las cosas que nos motivan.

Pero bueno, estamos condenados a consumir, y gastar, y comprar cosas nuevas todos los días, y cuanto más mejor, y eso es “la felicidad”. Mientras tanto la vida se nos va, apresuradamente. Y podrás comprar todo lo que quieras, pero lo que no vas a poder comprar es tiempo de tu vida.

Esos desafíos los tenemos por delante. Los sufriremos y nos pueden dar causa también para vivir. Porque puedes vivir por haber nacido, como una lechuga. Pero también puedes —porque eres Humanidad— en parte, darle rumbo a tu vida. Gastar el tiempo de tu vida, el milagro de tu vida, en una causa que mejore las condiciones de los que van a venir luego de nosotros. Pero eso es una opción si eres dueño de tu vida. Te puede comprar el mercado y hacer con tu vida lo que quiera.

Ustedes, jóvenes, estos dilemas los tendrán. Y algún día serán viejos, y se tendrán que mirar en el espejo y hacer un balance, un verdadero balance de esos que no se hacen con otros sino con el yo, con el que se lleva adentro. Todos tenemos ese trance en algún momento. Bueno, yo alguna vez fui joven, me dedicaba a leer mucho, hasta que me vino la locura de ponerme a cambiar el mundo y así me fue. Ya no pude trabajar ni soñar por la cultura, más bien me tuve que dedicar a disparar. Pero no reniego de todo eso, porque fue hermoso y le quiero transmitir algo a los jóvenes: los únicos derrotados que hay arriba de la Tierra son los que cuando caen no quieren levantarse. La derrota es un estado psicológico, significa abdicar, plegarse. No se tome esto en línea recta desde el punto de vista político. Tómese esto como una actitud frente a la vida.

Tendrás derrotas en todos los campos, en el amor —en la edad que están ustedes—, en las frustraciones, en los fracasos de las amistades personales, en las causas que defienden, en los sueños que quieren llevar adelante. Pero nunca serán derrotados si tienen el coraje de volver a empezar. La vida es eso. Volver a empezar y así hasta el final. Porque no hay ningún triunfo. Lo que hay es la hermosura del camino cuando se vive con intensidad. Tienen una cosa entre las manos: un oficio que tiene la capacidad de transmitir cosas con la imagen. Luchen por no prostituir la belleza más profunda de ese lenguaje. Gracias muchachos, y si me quieren preguntar alguna cosa, capaz que pueda responder de lo que sé, y de lo que no sé, mala suerte. No por ser viejo soy sabio…

Muchos presidentes latinoamericanos abogan por cambios constitucionales para asegurar la relección directa, pero hasta qué punto tanto tiempo en el poder no es dañino para las personas que eligen y las que son elegidas.

Bueno, yo tengo la culpa de haber nacido en un país muy republicano. Republicano es que nadie es más que nadie. Y que un presidente es un administrador de punta importante que elegimos en un momento, pero no es ningún dios. Creo en los seres colectivos a la larga. La democracia que hemos podido inventar, con todos sus defectos, pobre de nosotros si no tiene partidos, es decir, seres colectivos. Y creo que a la larga hay que apostar a los seres colectivos, porque entre otras cosas, hay que pelear con la muerte.

La naturaleza inventó el amor para pelear con la muerte, y la política inventó los partidos, que tienen más aliento que los individuos. No pueden ser perfectos porque no hay construcción humana perfecta. En términos redondos: no me gusta la reelección. En mi país no hay reelección directa. En todo caso la puede haber alternada. Y no me preocupan tanto los eventuales responsables de la presidencia, lo que más me preocupa es la barra que lo acompaña. El problema no son los príncipes o los reyes, son las cortes. A ver, si me expreso bien.

Me parece que está bien pasar el cepillo, rascar bien, lavar. Tiene que haber otra barra. Siempre van a faltar años y cosas por hacer, aunque estemos 200 años. ¿Por qué?, porque la vida es proceso, es película, no foto. Es devenir. La realidad es una sucesión de cambios y es una sucesión de desafíos. No hay tampoco ninguna obra definitiva, intocable, perfecta. Hay apenas subir algunos escalones, y después vendrán otros. Por ello hay que cultivar seres colectivos. Eso es, con sencillez, lo que pienso.

Yo sé que hay argumentos para el otro lado, también, que son fuertes. Uno de ellos son las limitaciones que tiene nuestra democracia. Más que elegir por ideas o por programas, a veces se elige por carisma. Es una forma de expresión primitiva que los seres humanos tenemos adentro, ojo, y también es válida. Y que existe. Sin embargo creo que la lucha debe ser otra: apostar a ideas, apostar a programas, apostar a esfuerzos colectivos, que son los que dan la capacidad de establecer los filtros más elementales que necesita cualquier acción de gobierno. Pero bueno, eso es lo que pienso.

Hay otros compañeros que tienen todo el derecho de pensar distinto, porque reconozco que hay una fuerza formidable en el peso carismático que tienen determinadas personalidades. Lo que pasa que la vida me enseñó que esas brutales personalidades, que pueden ser seres notables, cuando desaparecen dejan un agujero que no se puede tapar, y prefiero entonces los partidos, que tiene muchas más posibilidades. Porque, en definitiva, hay cambios que son circunstanciales, pero hay posiciones que son definitivas en la Historia, y cuando los portadores de las banderas de una generación caen, tiene que haber, colectivamente, otras generaciones que levanten con otros brazos estas banderas: la bandera de la igualdad, la bandera de la equidad en el caso nuestro, y en otros casos otras banderas. Seguramente son tan válidas como la nuestra.

¿Cómo puede sobrevivir el individuo en medio de las identidades y voluntades colectivas?

El individuo no deja de ser gregario. Robinson Crusoe es un poema, y en definitiva, en un reflujo del mar tuvo que ir a buscar la escopeta, la pólvora y otros utensilios, la cuerda y todo lo demás, que eso lo había construido la civilización. Y eso le sirvió para poder sobrevivir en condiciones de aislamiento. Es decir, por más individuos que seamos, no podemos vivir en soledad. Porque si tengo un ataque cardiaco, preciso un cardiólogo y preciso un enfermero y preciso que me ayude gente para pelear por la vida, si no me pelo. Y preciso que me carguen en una camioneta y me lleven de apuro, y así sucesivamente. Entonces, los límites del individuo están ahí. Con eso pienso mucho en ciertas tradiciones aimaras. Pobres son los que no tienen comunidad. Pobres son los que aun en nuestra civilización occidental son incapaces de cultivar un puñado de amigos, un “Nosotros”; un alguien que tenga ciertas deferencias en la manera de pensar y de sentir, con el cual podernos recostar en los momentos de angustia y de dolor que inevitablemente tenemos todos los que vivimos. Eso no mengua el valor de un individuo, por el contrario: subraya nuestra fragilidad real y humana.

¿Considera que la pluriculturalidad latinoamericana puede vencer a la transculturización, y en lo inmediato pueda cambiar de alguna manera la realidad actual?

Buen, mija, yo no tengo la bola de cristal. Yo no puedo hacer futurología acá. Esto es una verdadera lucha…Y seguramente, van a jugar muchas cosas. Pienso que los seres humanos tenemos ciertos límites, y pienso que tenemos ciertas cosas a las que estamos ligados. Ese Uruguay donde hemos nacido y hemos sido niños, no es infinito. Tiene un sentido comarcano que se refleja en nuestros más hondos sentires, nos demos cuenta o no nos demos cuenta. Ello no quita que podamos ser más ecuménicos, que podamos desarrollar una cultura en varias facetas.

Te diré mi experiencia personal: yo no le daba ni pelas a la música clásica cuando joven, pero por ciertas razones empecé a escuchar. Después cambiarían las circunstancias por las que fui a escuchar, y resulta que seguí escuchando. Pero no por ello dejaron de gustarme las milongas y los tangos de mi juventud, hasta el día de hoy. Y creo que hay una panoplia posible de diversidad. El problema es que no sea imposición o aplastamiento. Y que tenga libertad de libre elección. Y podrá ser un poco más roquero, o no, yo que sé yo. El problema es que no esté reñido con la libre elección, con la libertad. Es decir, que no esté reñido con la diversidad, que no sea una cosa impuesta por el peso monopólico, por el peso de bocinas mayores. Por el peso de transnacionales que económicamente son determinantes. Corremos ahí el peligro de hipotecar esa oportunidad de libre elección.

Lo que va a deparar el mundo que viene, no sé. Lo que sé es que no podemos evitar ese mundo de dos idiomas, mas no quiere decir que no sigamos pensando en el idioma materno, porque ahí están los límites del hombre. Mira, yo pienso que las grandes ciudades, las megalópolis, son un desastre humano, una de las peores cosas de las que está haciendo el hombre. Por el contrario, pienso que las ciudades pequeñas, donde las doñas hablan en la vereda, donde todos se saludan y se conocen, y vas a trabajar en bicicleta y volvés, y conocés a Juan, a Diego y a María, tienen una cuota de humanismo infinitamente superior, porque estamos en los límites del hombre.

Tú puedes conocer cincuenta, cien personas en una multitud de millones. Eso es abstracto. Bueno, mucho depende de cómo podamos resolver estas cosas. Las necesidades de un mundo que va a tener que tomar decisiones globales, puede o debe confrontarlo en lo local, lo particular, porque siempre va estar el hombre, la familia. Creo que las familias del futuro no son familias de sangre, son familias de ideas, de sentires. Elegirás tus primos en los que piensan parecido. Más o menos es lo que estamos haciendo ya.

¿Qué piensa del papel femenino en el cambio cultural que ud. Nombra?

La cultura empezó en la cocina y ahí reina el matriarcado. La cultura es femenina. Aunque no nos demos cuenta. Yo soy viejo, pertenezco a una época de madres de tiempo completo. Después la mujer se liberó, y tiene dos patrones, el que está en la casa y el otro, que está en el trabajo. Espero que el que está en el trabajo se lo pueda sacar. Más claro: hay varias liberaciones. La primera es de tener que vender la fuerza de trabajo. La segunda, ser responsable también en el trabajo que hay que llevar adelante, y aprender a ser jefe de nosotros mismos. Llamarle autogestión o llamarle como quiera, pero un mundo sin patrones. Y la otra está en la de la casa: borrar el machismo de nuestra civilización. Bruta responsabilidad tienen las mujeres en educar a los hijos más allá de los chismes. Estamos progresando bastante pero todavía falta. Y sobre todo enseñarles a los hombres a perder. Lo más difícil, el más cruel de los machismos es no saber perder, y recordar esto: El hombre expresa su estatura como el árbol, cuando está en el suelo. Cuando se triunfa no interesa la estatura, la verdadera estatura se da cuando se pierde. Todavía queda mucho por trabajar.

Para mí es un honor que tantos muchachos estén por acá. No estén de acuerdo conmigo. Estén de acuerdo con lo que rumian en la almohada. Lo que digo no vale por lo que digo. Me equivoco como cualquiera. Lo que vale es pensar sobre esas cosas.

Soy de la Universidad de Integración Latinoamericana, que está en Brasil y fue creada por Lula. Él tenía un sueño de crear una universidad para integrar la región y los países de África. Porque tenía que ver con su política externa de fortalecer la región. Esto ha cambiado con la política de Dilma, no de ella, sino de su corte, como vos decía. Cómo podemos seguir creyendo en la integración latinoamericana y cuál es el papel del estado, ante las crisis de Argentina, Venezuela y Brasil.

Es singular Brasil, país raro y muy aristocrático en su origen. Es el único país de América Latina que consiguió su libertad porque un emperador pegó el grito y decidió liberarlo. Los otros países nos dimos a los cañonazos, los tiros… Permanece ese sentido cortesano en Brasil. Es increíble, creo que la primera universidad de Brasil se fundó en 1922, cuando ya había en América universidades que tenían 60, 80 años y más. Chuquisaca tenía ni sé… Porque la aristocracia brasilera había decidido que mandaba a sus hijos a estudiar en Europa, y chao. Para qué querían universidad.

Lula, cuando llega al gobierno, que no fue universitario, se da cuenta de la época que vivíamos y creo que había tres millones de estudiantes universitarios. Cuando bajó había siete millones. Es el gobierno en la historia de Brasil que fundó más universidades, que hizo el esfuerzo más grande. Aunque muchos de los que pasaron por la universidad y se están recibiendo tal vez ni se acuerdan. Porque los seres humanos tenemos los ojos pa´ delante. No pa´trás, y no nos damos cuenta cuando los bienes públicos nos vienen encima, y atrás de esos bienes públicos hubo gente que luchó, que no fue comprendida, que no cayeron del cielo, que son hijos de la lucha.

Bueno, y creo que (Lula) ha contribuido como nadie a la modernización de Brasil, y es una cosa tan importante como los cuarenta millones que eran pobres y ahora no son pobres, por lo menos materialmente. Pero Brasil corre el peligro de no entender esto. Es un país raro.

No hay estado brasilero que no tenga una calle que se llame Getulio Vargas, salvo San Pablo. Getulio es como una especie de fundador del Brasil moderno, industrial, preocupado por la industria pesada, el desarrollo de la energía, en fin. Como cualquier figura importante, se terminó suicidando, cansado de luchar con una contrapartida. Entonces algo de eso hay hoy, para los que somos viejos; y creo que se juega parte de la suerte de América Latina porque no es lo mismo con la Amazonia a favor que con la Amazonia en contra, y eso es suerte de todos los latinoamericanos. Algún día entenderemos que tenemos que hablar castellano y falar portugués. Lo que te quiero transmitir es lo siguiente: yo no puedo saber lo que va a pasar. Sé que Lula va a pelear, sé que no está bien, pero no tan bien como para no poder pelear.

Pero vuelvo a algo que dije: mi manera de interpretar la historia humana es como proceso, no como foto. En el fondo nosotros nunca triunfamos totalmente. Cuando digo “nosotros”, me refiero a esa cosa moderna que llamamos más menos izquierda o progresista. Porque tampoco gana definitivamente la otra cara de la humanidad. Vivimos disputando. Y la vida política en el mediano plazo es como movimientos pendulares. Todo lo que hay de adelanto social, desde la ley de ocho horas, al reconocimiento de la mujer, o esto o lo otro, en algún momento fueron banderas que levantaron grupos de izquierda y que muchas veces les fue mal. Recordemos los mártires de Chicago por el terrible pecado de pedir ocho horas para trabajar.

Sin embargo, esas banderas se transforman en conquistas y esas transformaciones en conquistas ya no vuelven más para atrás. Queda incorporadas a la sociedad, aun cuando sean regímenes de derecha. Subimos tres escalones, perdemos dos y queda uno, que está ahí permanente. Por eso dije que los derrotados son los que bajan los brazos. Pero la contrapartida es que nadie se sienta triunfador.

La izquierda no empezó con la Revolución Francesa. La izquierda es la actitud solidaria y la preocupación por la suerte de los demás. Es eterna en ciertos grupos humanos. Nuestros parientes son Espartaco, Cleomenes, Asoka, que sé yo, los Graco, Jesús, todos los que se levantaron, en su momento y en sus circunstancias históricas. Y siempre estuvo la otra, la pata conservadora también.

Es como si el género humano tuviera un duelo cuasi permanente. Tal vez no se puede vivir de cambio en cambio, porque también las sociedades precisan estabilidad, y las dos posiciones tienen patologías. Lo conservador, cuando se hace una costra inamovible, termina en los reaccionarios, en los fascistoides. No hay que confundir conservador con fascista. Y no hay que confundir en la izquierda las deformaciones de carácter voluntarista que solemos tener de confundir deseos con realidades. Esas patologías se expresan en las dos puntas del drama humano. Bueno, parece que hay un reflujo en América y yo noto que hay como una preocupación… Preocupación si no hubiera gente que siga luchando, eso sería dramático, pero yo confío que va a haber gente que va a seguir luchando y que tampoco la derecha se la va a llevar gratis.

Hay cosas que no se la sacan más. No creo que en mi país, mañana, venga alguno que le diga a las mujeres: el control del embarazo no está más en manos de la decisión de las mujeres, te lo prohíbo. No va a tener suerte. Eso ha quedado incorporado y no se lo sacan ni con formol. No creo que venga alguno que se ponga a perseguir a la gente que tiene afinidades entre gente del mismo sexo. Basta, eso es una etapa. Dejate de joder y andar persiguiendo. Gente más atrasadas que los griegos y los romanos, nosotros. Todavía eso pasa en países. No creo que se le venga a alguno privatizar la enseñanza. ¿Verdad? O que le venga a sacar la ley de ocho horas a los trabajadores rurales, o cuestiones por el estilo. Seguro que va a tratarse el reparto, y habrá que seguir luchando. Por eso, bueno, ánimos compañeros, no sé lo que va a hacer la derecha, pero sé lo que tenemos que hacer nosotros: seguir luchando mientras vivamos. Por la causa y para los demás, pero también por el sentido de nuestras vidas.

Una cosa es vivir con causa y otra cosa es vivir sin causa, siendo un producto del mercado. Que te compren la libertad, la vida, y te transformas en un animal muy aséptico, pagador de cuotas, que tienes un laburo y como loca tratas de conseguir otro; y llegas a la una de mañana a tu casa y te tienes que ir a las cinco, como pasa con trabajadores japoneses. Eso sí, a tu hijo no le falta nada pero le faltas tú. Jamás tienes para pasar una tarde y salir a joder con él.

Ese es el horizonte si nos dejamos arrastrar. Hay otro horizonte, aun a pesar de que no cambie la sociedad, o esto o lo otro, y es que cada cual tiene conciencia y le puede poner límites. Miren que yo no estoy haciendo la apología del atorrante, del que no quiere hacer nada y del que quiere vivir a costilla de los demás. No, no. Con eso estoy de puntas. Lo que les quiero decir es que la vida no es solo para laburar. Que hay que pelear por tener y asegurarse un margen de libertad, que cada cual lo gastará como le plazca. Esa es la cuestión, porque todo está hecho como para robarte el tiempo de tu vida. Y esa es la cosa más importante que tienes: el tiempo de tu vida, que tiene límite y que se te va. Y que lo único que te queda es haberla vivido. Bueno, por eso este duelo.

Con la integración estamos en deuda. Hay demasiada retórica y poca realidad. Demasiada foto, demasiada reunión de presidentes y no pasa nada, pasa muy poco. Demasiada espuma. Por qué. Porque los presidentes están metidos en su drama nacional, preocupados por lo que pasa en su país, y vamos débiles. Hemos mejorado en parte en conciencia pero necesitamos juntarnos. Antes era por un sueño, y por defendernos eventualmente de la prepotencia del norte o del mundo industrializado. Ahora es por el sur, me parece.

La otra etapa de la liberación es ser dueños del conocimiento o de una parte del conocimiento. No es tanta la ventaja que nos llevan en capital y en todo lo demás. Es enorme la ventaja en conocimiento. Corea del Sur registra más patentes al año que toda América Latina. Y cuando tenemos un cráneo nos lo terminan llevando los gringos. Nos pasamos, gastamos un platal para formarlo y cuando está madurito ¡pácate! te lo afanaron. Esa es nuestra pelea, integrar las universidades, integrar los programas, integrar la enseñanza. Si no integramos en América primero la inteligencia, no vamos a integrar un carajo, me parece. Esto hoy es un resultado. Después de hablar, discutí mucho con la burguesía paulista, que es la más fuerte. Le pedí: no salgan a la colonizada, salgan a buscar aliados. No, están preocupados cómo pagan los salarios a fin de mes, y cuál es la rentabilidad. Entonces, bueno, en mi país una industria que ya está instalada, llegan y la compran, chao. Con lo cual se ganan de enemigos a los otros. Desde luego, no le voy a pedir a los burgueses que sean socialistas, pero les tengo que pedir cuando menos que sean burgueses como la gente. Tenemos que seguir nuestra lucha.

En Colombia, donde pudiera estar pasando el fin de algo que nos ha atormentado por décadas, ¿cómo lograr algo cuando el pueblo carece de solidaridad, cuando todos temen y se temen? ¿Qué podemos hacer como pueblo para que este proceso pueda culminar entre todos? Ahorita esta gente se desmovilizan, la gente comenta que les van a pagar un salario. Van a seguirse matando porque de qué otra manera van a vivir…

Ojalá lo puedan arreglar con un salario. No saben lo que es una guerra y el costo que tiene una guerra. Si lo arreglan con un salario, pero tiren cohetes. Total, en la administración pública hay tanto salario garronero, que esto es un poroto. Lo fundamental es lograr la paz. No vas a poder arreglar todos los problemas de Colombia, pero si arreglas la paz, empiezas a arreglar uno que es determinante e importante. Yo creo que hay que apoyar con fe, esperanza, todo eso. Y va a haber muchos dolores de cabeza, pero hay que buscar que no sea una solución tramposa, sin cartas en la manga, con lealtad. Porque si fracasa habrá gente que se irá al monte y nunca más se irá de ahí. Es decir, si fracasa, vendrá el espíritu de venganza, de corto plazo, de falta de generosidad intergeneracional. De no lograrlo el peligro es la guerra ucrónica como forma de vida. Entonces sería un gesto de estupidez.

Y no pensaba así con esta brutalidad que estoy hablando hasta que conocí lo que son las montañas y las selvas de Colombia. Podrás tener muchos adelantos tecnológicos, y eso y el otro, pero a diez metros no ves un tipo y es una cosa infernal. La capacidad de resistir que tiene un puñado de hombres ahí es grande, y entonces tienes que estar viviendo de la tierra, está bien. Y que tengan el coraje de transformarla con tradiciones de lucha política. Los otros problemas, vamos despacito por las piedras.

Cómo imagina el cine para ese tiempo libre de un ser emancipado. Qué películas deberían ser las ideales. ¿Qué piensa Mujica de esto?

No te puedo responder eso, me tienes que tener un poco de piedad. Me pasé casi catorce años de mi vida preso. En eso años debo haber estado cerca de ocho sin libros, sin poder leer. Mi cultura cinematográfica es un desastre. Una de las películas que más recuerdo es Por quién doblan las campanas o Casablanca, así que te podés imaginar. Después entraba a los cines para poder hacer contacto clandestino…

Lo que te quiero transmitir es lo siguiente: tiene que ser bueno, y bueno es lo que deja sensibilidad en la gente. Y bueno no es solo lo que te entretiene. Bueno es lo que te deja dando vueltas la cabeza, pensando. No te puedo hablar del cine, te puedo hablar de un libro, y creo que la verdadera aventura viene después que lo leíste, lo cerraste…lo que termina germinando adentro. Si no queda germinando algo, pues es simple entretenimiento, nada importante. Pero lo que interesa es la capacidad de remover y de buscar y por qué. Porque aprendí una cosa. Me la enseñó la vida. La vida de preso. La vida de esos ocho años sin libros.

Hay que aprender a hablar con el que llevamos adentro. Hay que aprender a autointerrogarse, autoconsultarse, autocuestionarse, autoremoverse. Esto es muy importante hoy, donde todo viene hecho desde afuera, y donde la información que recibís es un alud. Pero hay una cosa que es la rumia tuya, es ahí.

Para mí, esos años de dolor fueron intransferibles. No tendría la personalidad que tengo hoy si no hubiera vivido esa gigantesca soledad que me obligó, para no volverme loco, a conversar con el que llevaba adentro. De ahí es parte de mi filosofía y parte de lo que digo. La fortaleza del hombre es enorme si no se tiene autocompasión y lástima. Y si es capaz de buscar los resortes interiores para poder resistir. El verdadero arte convoca a eso.

Una noche que sentí algo de Prokofiev, no tenía ni idea de lo que era, lo que sé es que se me acalambraban las carretillas. Bueno, arte es lo que te sacude. En definitiva, arte es algo que te deja o embobecido, o crispado. Es cosa distinta. Arte es algo que te saca de lo inerte. Y creo que la imagen tiene un poder de transmitir… Es una de las formas de transmitir más eficaces que existen. Ustedes saben de eso. Y a veces con poco. Ahí están los ojos de Chaplin. La mímica, sin palabras, cuánto dice. Cuánto se puede decir.

Pero recuerden esto: Martí creo que dijo: con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar. Muy fuerte. A favor de los más débiles, a favor de los sepultados, a favor de los que no tienen lenguaje, de los que no tienen representación y los desconocidos, y los olvidados, y los pisoteados. De todos aquellos con los que tenemos gigantescas deudas sociales, a veces históricas, los que quieren saltar la cerca en Melilla, los que se ahogan en el Mediterráneo, los que llegan muertos a las playas de Europa, los 300 mineros de una mina que se derrumba en Turquía y nadie se entera, los siete periodistas asesinados en Paraguay por averiguar cosas del narcotráfico y nadie los nombra en este mundo. Si habrá causas sepultadas y olvidadas. Si habrá dramas para deconstruir por ahí. Por eso, confío enormemente en la siembra de esta escuela y de esta capacidad, porque siempre va a estar la otra escuela, la que tiene todos los recursos, todos los aparatos nuevos, todas las cosas. Esa pertenece a eso viejo de Roma: pan y circo. Tener a la gente entretenida. No te puedo decir mucho pero es lo que te digo.

Respecto a España, que con la crisis nos han quitado todos los derechos laborales…y vemos como un privilegio acceder al trabajo. Hemos tenido un retroceso en las conquistas laborales…

Mira, yo he andado un poco por España. Seguramente para los españoles la crisis de desocupación y la pérdida de algunas conquistas es una angustia auténtica, pero creo que no van a olvidar eso y que van a volver por esas cosas. Que va a ser parte de la lucha. Ahora, si tú comparas la crisis de España con lo que pasa en África, nada que ver ¿verdad? Por eso te digo…Europa se está poniendo conservadora y vieja. No va a tener mucha suerte. Y pienso que Europa, en cuestión de cincuenta años, setenta, termina a café con leche. No la atajan, no tienen suerte.

Porque además los morochos son más prolíficos, por lo menos la primera y segunda generación. Y sabés una cosa: eso es bueno, a la larga es bueno. Nos vamos a integrar o nos vamos a integrar. Se acabó. Claro, va a generar líos a patadas. La más inteligente, como siempre, Alemania, que se dio cuenta que es un país que está envejeciendo, y que administrar la inmigración no es solo una cuestión de solidaridad, que es buen negocio, pues es rejuvenecer la fuerza de trabajo; y como la desocupación tiene una tasa de cuatro o cinco por ciento nada más, hay una tendencia de que le suban horrendamente los salarios. Entonces viene bien un montón de afuera para deprimir un poco los salarios, por lo menos esa tendencia. Como siempre, la más inteligente se da cuenta que vale la pena administrar ese fenómeno.

A mí me impresiona el envejecimiento de Europa en la cabeza. Este no es un problema de la izquierda, es un problema de la izquierda, del centro y de la derecha. Anduve buscando en mi memoria las imágenes de los portavoces de la derecha antigua europea para comparar con la actual…Pero España tiene una cosa nueva que aparece. Yo no sé lo que va a dar. Aparece «Podemos», aparece la insurgencia juvenil, aparece un planteo esperanzador, casi como no veo en ninguna otra parte de Europa, por lo menos no lo conozco. Yo no sé en qué termina, pero los españoles están abriendo un paréntesis en la esperanza.

Tiene gente, tiene una alcaldesa, que la conozco, la de Madrid, es una veterana de pueblo, macanuda, comprometida con la gente. No podrá hacer maravillas pero es gente, es como la gente buena, común y corriente.

Yo creo que España tiene un capital que está renaciendo y es saturadamente joven. Ahí está nucleada la gente joven. Y me parece que es una cosa promisoria, que va a apelar por la recuperación de derechos, de conquistas, que van quedando por el camino, así que te diría que mi preocupación es Francia. Avanza desde el punto de vista electoral y me encuentro que el socialismo francés se tiene que aliar con los de un poco menos derecha, tiene que hacer acuerdo con Sarkozy para frenar la vieja ETA. Y Francia es la cuna de la Revolución Francesa, y Francia es el enciclopedismo, Francia es Rousseau, Francia es el Jacobinismo, y Francia es la apertura de la libertad y de la fraternidad, y a uno se le cae el alma al suelo. Sinceramente.

Ojalá que esté equivocado, pero me parece que si hubiera varias cosas como las que pasan en España, Europa sería un continente de esperanza. Pero siento dolor de que sólo esté en España. Porque seguramente, cuando la izquierda institucional —o sea, si es tan institucional que van quedando en camino buena parte de sus viejas banderas—, al final no se sabe si es izquierda o derecha o es todo lo mismo. Y la gente pierde fe. Y aparece una cosa nueva que define, que tiene otras preocupaciones. Eso me parece importante, muy importante. Porque lo tradicional no deben de ser los nombres. Lo tradicional tiene que ser los compromisos.

No se es de izquierda si no hay compromiso con la igualdad, compromiso con el sueño de igualdad, compromiso con la esperanza, compromiso con la solidaridad, compromiso con el sueño de crear algo y que sea un mundo un poco mejor. ¿Será utópico? ¿Es que se puede vivir sin la Utopía? Yo creo que el bicho humano es el animal más utópico. ¿Y saben por qué? Pues por antropología. No encontrarán ningún grupo humano, en ninguna época, en cualquier lugar, que no crea en algo. Inventan una religión del Sol, un palo, una piedra, qué se yo.

¿Y por qué este animalito siempre termina creyendo en algo sobrenatural? Porque lo necesita para vivir. ¿Habrá utopía mayor que una religión? Y sin embargo es una constante del género humano, en todos los lugares y en todas las épocas. Hay que creer que es una necesidad del disco duro. En nuestra civilización laica, actual, podemos no tener religión, mas necesitamos utopías. ¿Por qué? Porque nos guía. Porque es la luz en el medio de la noche, y por lo tanto nos permite tener rumbo, decir: vamos hacia acá.

Usted, en su discurso de despedida dijo: no me voy, estoy llegando. Eso me suena un poco a voy a estar hasta el último aliento. ¿No descarta la posibilidad de presentarse a la presidencia de Uruguay en 2019?

Lo descarto. Lo que no descarto es que voy a seguir luchando con los medios que pueda o con los que tengo. Esta es una lucha. Yo no vine de vacaciones a Cuba. Yo ando dando vueltas por el mundo con mis huesos de ochenta años y con todo lo que me cuesta andar en los aviones, tratando de sembrar ideas en las cabezas de los jóvenes. Y sobre todo de los jóvenes universitarios, que van a ser la fuerza de trabajo, el proletariado del futuro. Aquel proletariado de mi época, ese está en retirada. Ese ya no va a servir para el tiempo que viene.

Se necesitan trabajadores calificados, si es posible de túnica, que paren el autito en la puerta y que luchen por una reivindicación con el patrón para agrandar la pista de estacionamiento en los primeros de mayo. Mas no van a dejar de ser vendedores de la fuerza de trabajo, porque esos son los que van a dejar en el mundo futuro más plusvalía. El trabajo bruto está en crisis, pero no la brutalidad de la compra del trabajo.

Entonces, voy a seguir luchando, y luchando es tratar de transmitir y como hay algún agujero por ahí esperándome, tratar de que hayan otros que levanten las banderas. Y para presidente tendrán que elegir otro, ya habrá alguno, siempre hay. Es un honor bárbaro, pero lo que te digo es por lo siguiente: cuando se tiene mi edad, la candidatura para presidente esa una cosa de honor, es lindo, sí pero hay que luchar por vivir un par de añitos más. No se puede cambiar el honor por la vida.

Si me meto en una changa de esas, campaña electoral y todo, adiós. Entonces hay que alimentar las fuerzas, seguir a los trancos que te pone la edad. Si lo querés acelerar, si le pedís una velocidad, lo vas a reventar. Y el problema es tirar lo más que se pueda y apostar a la racionalidad, a lo que dicen los partidos, apostar a que venga otra gente y que la gente elija y decida. Y si se equivoca, como los cardenales esos, si se equivoca, error humano; si acierta, Dios nos ha poseído. Están iluminados. En realidad los liderazgos los tiene que decidir la gente de abajo pa´ arriba y no al revés. Porque en el fondo nadie es más que nadie. Bueno, por ahí voy hermano…

Soy de Brasil pero pregunto sobre Cuba que es donde vivo y la patria que quiero. ¿Qué cree del restablecimiento entre Cuba y EUA? ¿Qué decisiones tomaría para que los cambios sean en beneficio del pueblo y no para un grupo de personas?

Creo que desde el punto de vista de la economía es una buena oportunidad para un país que ha tenido que soportar un brutal aislamiento, y ha soportado hasta con heroicidad ese aislamiento. Humanamente, me parece que eso es una oportunidad. Pero tiene un riesgo, claro que tiene un riesgo. Acá es donde se tensa el grado de conciencia del pueblo cubano. Si la frivolidad lo arrastra, o sabe aprovechar la frivolidad para transformarlo en un beneficio material del pueblo.

Seguramente que habrá cosas que a los socialistas ortodoxos no les guste. Seguramente que los socialistas ortodoxos comen todos los días…Y hay dos síndromes: desviarse hacia un capitalismo desaforado, que no creo, pero que es un riesgo, o administrar esa nueva fuente de recursos manteniendo una fuente de distribución pero teniendo en cuenta no caer en el síndrome del perro del hortelano, que por no dejar comer no come él tampoco.

Porque si lo querés solucionar todo por vía supuesta de un estado que esté en todos lados, y el que tiene la peluquería para darle vuelta a los bucles a la gringa que se fue a bañar y que quiere acomodarse el pelo, tiene que ser un tipo del estado. ¿Por qué? Porque ahí también puede haber que todo se desvíe para una clase, los que están prendidos en el estado.

¿Dónde está el problema, el límite? En que pueda haber empresas chicas, medianas, que estén reguladas, que paguen lo que tienen que pagar y que asuman responsabilidades con cargas sociales para apoyar al estado en todas esas cosas que siempre el estado va a tener que bancar porque no las banca nadie. Es decir, lograr una solución racional de ese tipo. Ahora, para mí la fortaleza más grande que tiene Cuba es la capacidad sembrada en el pueblo cubano. El peligro más grande que tiene es la ingenuidad de mucha gente que hace años no siente la espuela del capitalismo, y entonces creen que van a abrazar un mundo maravilloso. Yo lo vi esto en la Unión Soviética y Europa del Este. No, pará, que estos son unos brujos, no tienen nada de maravillosos, te van a comer el hígado. Esto hay que agarrarlo como mal necesario, como administrar un purgante…Si lo ven con esa inteligencia, pues es muy favorable, porque seguramente que va a haber una masa de ingresos importante que entre. Pero, ojo, que el dulce pica los dientes.

Yo recuerdo la otra Cuba ¿eh? La Cuba de los garitos, la Cuba de la prostitución infantil en los hoteles. Me acuerdo de esa Cuba todavía, la alcancé a ver. Soy lo suficientemente viejo. Tienen que recordar esa historia, entonces dar un paso adulto, con madurez, discutirlo con la gente, usar el recurso turismo, pero que no los usen a ustedes. Esta no es una oportunidad para masificar la prostitución y tomar las peores costumbres de los gringos. Porque inclusive eso sería corto.

Un turismo decente es mucho más rentable, más firme, más a largo plazo. Y una de las cosas que no hay que olvidarse, es que tenemos en el mundo industrializado una explosiva clase media con cierto poder de ingreso que está de vuelta: profesores universitarios, sobre todo el mundo nórdico. También los hay en los Estados Unidos. No todo es maléfico.

Lo más valioso de EUA está en la base de las universidades. Allí hay un mundo francamente prometedor, imprescindible para el adelanto del hombre. No todo es mugre. Lo peor es tener un casquito, que uno no vea los matices, las diferencias que hay, a esos que derrotaron desde adentro la guerra de Viet Nam. Hay un pueblo que siente.

Para toda esa gente Cuba puede ser un refugio. Hasta un refugio para vivir. En este mundo tan lleno de mercadería, tan lleno de cambiar el auto todos los años, de cambiar la heladera, hay un público calificado, universitario, de clase media, al borde de la jubilación, o más o menos, que anhela tranquilidad y menos ruido. Y Cuba tiene un elemento formidable, que es la seguridad. Todos esos gringos los tendrán que manejar y verán.

Tengo confianza. Tengo confianza por la herencia que dejó la Revolución en materia de siembra de conocimientos y de formación cultural y este es el pueblo en materia de conocimientos más calificado, por lejos, de América Latina. Habrán fracasado en el campo de la comida, ustedes urbanizaron demasiado, liquidaron los guajiros muy rápido, abandonaron la tierra, se llenaron de novelas, pero tienen una cultura básica y un conocimiento que ningún pueblo de América Latina tiene. Y eso es una ventaja. En términos genéricos estoy seguro que los trabajadores comunes y corrientes cubanos tienen mucha más cultura que los turistas ricos que van a venir. Van a venir muchas bestias con plata. No por tener plata van dejar de ser bestias. Bueno, muchas gracias…

Transcripción a cargo de Antonio Enrique González Rojas