DE PASO_Jean Perret: “Para un cine más auténtico”
22 de Enero de 2013

Jean Perret, director del departamento de cine de la escuela de Altos Estudios de Arte y Diseño (HEAD), de Ginebra, visitó la Escuela la semana pasada. Intercambió experiencias con varias cátedras. En las noches, los estudiantes se reunieron en la sala Glauber Rocha, interesados muchos en las búsquedas, las motivaciones de la Escuela de Cine de Ginebra, otros también preguntaron sobre el llamado “Cinéma du réel”. Y precisamente, la razón fundamental de su visita descansaba en el deseo de estrechar lazos entre la HEAD y la EICTV. Desde los años 60, Jean Perret colabora con diferentes publicaciones escribiendo artículos y libros sobre cine y fotografía. Ha sido profesor de historia del cine y pedagogía de la imagen. En los años 90, fue creador de la semana de la crítica en el Festival de Locarno. Y en 1995, pasó a dirigir el Festival Internacional de Cine Documental de Nyon, convirtiéndolo en “Visions du Réel”, uno de los más importantes de su tipo en el mundo. Por estas y por muchas otras razones, decidimos conversar con él sobre el estado actual de la enseñanza cinematográfica y los retos que enfrenta el séptimo arte contemporáneo.

 

 ¿Qué lo motivó a venir a la EICTV?
Jean Perret:
La primera motivación es por supuesto comprender por qué esta Escuela es una escuela mítica, una escuela que tiene una reputación, que tiene una historia. Quería comprender lo que sucede hoy aquí. La segunda motivación es la de constituir una red. Pienso que el cine es un medio apasionante, magnífico para crear lazos con el mundo entero, lazos privilegiados porque el cine es una forma de conocernos a nosotros mismos y de conocer al otro. Conocer al otro quiere decir conocer la diferencia que existe entre yo y el otro. Entonces, vine entre otras razones porque buscaba desarrollar una colaboración estrecha entre la Escuela de Cine de Ginebra y la Escuela de Cine de San Antonio. La tercera es confrontar visiones culturales diferentes. Estamos aquí en Cuba, esta es una escuela latinoamericana. Yo vengo de Europa, que es otro continente, un continente nuevo como el americano, porque después de la caída del Muro de Berlín, apareció una nueva Europa. Es necesario entonces que exista un conocimiento mutuo entre Latinoamérica y Europa. Y sería enriquecedor para todos si nuestro Departamento de Cine en Ginebra y la Escuela de San Antonio pueden crear medios para desarrollar ese conocimiento, para intercambiar esas visiones del mundo.
¿Qué distingue la HEAD de otras escuelas de enseñanza de cine?
La característica de la Escuela de Ginebra es que se llama Departamento de Cine/ Cinéma du réel. ¿Qué es lo que significa Cinéma du réel? Podríamos hablar de esto por horas. Para nosotros, es uno de los fenómenos más interesantes del cine contemporáneo. Como propuesta pedagógica, defendemos que no existan barreras entre el documental y la ficción. Nos preguntamos qué es lo que pasa en ese territorio intermedio donde las influencias del documental y la ficción se hibridan. La segunda cosa que nos distingue, pienso que es que somos un departamento de cine dentro de una escuela de arte, de modo que nosotros tratamos de reflexionar sobre la relación entre el cine y el arte contemporáneo, que es muy estrecha. Y además de esta relación, nos abrimos a una tercera dimensión, que es la antropología. Una última cosa que nos distingue es que nosotros tratamos de repensar la relación entre teoría y práctica, tenemos cursos teóricos, de historia del cine, estética del cine, semiología. Buscamos modificar la frecuente distancia entre ambas, porque hace falta que en los procesos de creación existan también llamados a integrar una reflexión más teórica.
¿Cuáles son los retos que enfrenta actualmente la enseñanza del cine?
E
l reto principal tiene que ver con el “cinéma du réel”. Es ¿cómo darle al espectador la sensación de que eso que ve es verdad? Hoy estamos bajo la influencia del audiovisual, las imágenes corren sin detenerse y uno cada vez comprende menos de lo que ve, uno cree cada vez menos en lo que ve. El cine hoy debe restaurar esa confianza. La creencia tiene una dimensión religiosa, y es voluntariamente que utilizo esta palabra porque cuando veo una película, como espectador, necesito pensar que existe autenticidad. Uno de los retos del cine actual es refundar una ética de la autenticidad. O sea, por autenticidad no quiero decir que se sea objetivo, el cine no es la realidad, me refiero a la autenticidad de la mirada, de aquello que se propone. Por otra parte, es necesario entender y extender la revolución tecnológica que vivimos: la digital. Es realmente una revolución profunda, epistemológica, que abre nuestra capacidad de crear imágenes hoy. La gente tiene acceso hoy fuera de la estructura de producción oficial a instrumentos con qué contarse a sí misma. Pienso que debemos continuar reflexionando en las escuelas de cine sobre esta nueva dimensión tecnológica, siempre vigilantes y sin perder la capacidad de reflexionar de una manera crítica respecto a estos instrumentos. El tercer aspecto tiene que ver con que el cine sea tomado en serio en su relación social y política con la sociedad. Debemos insistir en que el cine forma nuestra concepción del mundo y que no es solo para divertir, como lo ven las grandes industrias del entretenimiento, Hollywood, Bollywood... Yo no estoy en contra del entretenimiento, pues pienso que el cine debe tomarse en serio como un elemento de cultura que ofrece elementos de reflexión y placer ligados a lo social y lo político.
¿Como crítico e historiador, cuáles diría que son las características que distinguen al cine de hoy?
Hay una gran ruptura en la historia del cine después de la Segunda Guerra Mundial, porque por primera vez en la historia de la humanidad comprendimos que podíamos, con la bomba atómica, matar a toda la humanidad. Desde ese momento, pienso que el cine se inscribió una duda profunda, pues perdimos la creencia de un mundo inmortal. Surgen la Nueva Ola, el Neorrealismo, en Japón también aparece esta tendencia… El problema de hoy es que estamos en una fase en general posmoderna, donde existe la sensación de que muchos filmes repiten las mismas historias, no se reinventa nada. Hoy pienso que en las escuelas de cine, en la de Ginebra y la de San Antonio, tenemos el reto de crear la continuación de la modernidad, que no sea la posmodernidad, pienso que tenemos necesidad de esos filmes hoy en día. Porque si yo quiero conocerte, necesito tus películas, si tu quieres conocerme necesitas las mías y conocernos no es significa solamente saber qué camisa usas, significa conocer tu pensamiento, tu imaginación, cuáles son tus sueños, tus valores. Un cine postmoderno es un cine que lo único que hace es contar lo que ya sabemos. Hoy en día estamos en una fase, en la que el cine, reinventa una responsabilidad civil, una responsabilidad democrática con sus relaciones con el arte contemporáneo, con sus consideraciones antropológicas, sociológicas, políticas.