Jorge Molina recibe sello conmemorativo de figura destacada de la cultura cubana
20 de Diciembre de 2012

El pasado lunes 17 de diciembre en el edificio Varona de la Universidad de la Habana, Jorge Molina ha recibido el sello conmemorativo José Manuel Valdés Rodríguez que otorga el Rector de la Universidad de la Habana a personalidades que se han destacado en la enseñanza y promoción del cine. Los condecorados este año son: Mirtha Ibarra, Deisy Granados, Eslinda Núñez, actrices, Rufo Caballero (post mortem), crítico y ensayista, Pedro Noa, profesor, crítico y ensayista, Juan Antonio García Borrero, crítico y ensayista, Jorge Molina, profesor, realizador y actor, y La Revista Cine Cubano por sus cincuenta años de labor.

En el salón estaban Julio García Espinosa reconocido realizador cubano y quien fuera director general de la EICTV, Dolores Calviño, Norge Marrero, Armando del Rosario, Mayra Pastrana (compañera de Rufo), Pablo Pacheco, vicepresidente del ICAIC, entre otros.

José Manuel Valdés Rodríguez y Villada fue el pionero de la nueva forma de analizar el cine en todas sus manifestaciones y preclaro iniciador de la cultura cinematográfica en la Universidad de la Habana y en la Educación Superior se ha continuado con su legado referido a la enseñanza y promoción del séptimo arte entre los estudiantes y profesionales del país.

Jorge Molina señaló en la entrega: “No creo merecer este reconocimiento ni estar a la altura de los otros pero lo acepto con total humildad y agradecimiento”.

Molina en tres partes

Conversamos con Jorge Molina sobre sus últimos trabajos. El director y actor cubano Jorge Molina ha participado con tres materiales en la pasada edición del FINCL: Gíbaros, dirigido por él, Cebú, que protagoniza, y La película de Ana, donde hace una aparición.

Egresado de la EICTV durante sus primeros años de existencia, Jorge Molina no sabe estarse sin filmar. Cuando no ha visto cámara en mucho tiempo, su rostro lo refleja, se le ve triste, triste en verdad. Y estas emociones limpias, casi de niño, se mantienen en una interesante tensión con su lenguaje socarrón, plagado de palabras malas y a la vez sabias sobre el cine. Lejos de lo que piensa el público que lo vio actuar en Juan de los muertos, o en Utopía, es un hombre sumamente serio, y mantiene, cuando hace un chiste –retador y violento para ciertas sensibilidades– la misma seriedad de siempre. Ahora que estamos de Festival, sus compañeros de trabajo en la EICTV, donde ejerce frente al Departamento de Extensión Cultural, los estudiantes, y el público en general podemos apreciar sus incursiones del año en el lecho del séptimo arte.

¿Cómo filmaron Gíbaros?¿Cómo se les ocurre la idea?

Participaba en el más reciente Festival de Cine Pobre de Gibara donde me encontré con un amigo Ramiro García Bogliano, con el que he escrito guiones. Él estaba de jurado y yo competía precisamente por guión inédito. Y Lester Hamlet, que está al frente del Festival, me invitó a filmar algo junto con Ramiro. Él, de jurado, no tenía tiempo para nada. Pero yo dije: “si me consiguen una cámara, filmo”. Y una noche entre Ramiro y yo apuntamos un par de cosas de lo que sucedería en el corto. Le pedí que participara a una actriz mexicana que estaba con nosotros, muy buena, que se llama Mónica del Carmen. Estaba también una muchacha preciosa que se llama Rebeca, del Holguín y la invité. Yo fui el protagonista, Mónica mi mujer y Rebeca la víctima. Al otro día por la mañana salimos con una cámara, tres personas, cuatro personas, llegamos a una casa y les pedimos filmar allí. Los vecinos colaboraron. Y en un día se rodó todo. Así hicimos Gíbaros con G, por Gibara y por salvajes, que habla sobre lo peligroso que puede ser el amar con demasía.

¿Y luego qué?

Es un corto muy joven, empezó con el Festival, el programador lo vio y le encantó. No era para exhibirlo. Pero ahora va a ir también a un festival en Puerto Rico y así me imagino que va a empezar a caminar. Fue siempre hecho para divertirnos nosotros y perder el entrenamiento en la realización. Esto es un preámbulo de lo que viene ahora en 2013.

¿Cómo lo ha tomado el público que asistió al Festival?

Se proyectó durante la segunda noche del Festival y fue un éxito rotundo. Se proyectó junto con una película brasileña muy buena que se llama La noche del chupacabra y a la gente le encantó. En el stand de la Escuela en el Hotel Nacional lo ponían a cada rato. La gente se paraba a verlo y dicen: “Ah, ahí está Molina”. Creo que la gente lo recibe bien.

Protagonizas en Cebú y en La película de Ana realizas pequeñas apariciones. ¿Cómo te gustaría que el público viera ambos filmes?

Esas son las películas de amigos. Siempre le pongo mucho amor y mucha pasión a todo lo que hago, ya sea algo muy pequeñito como lo de Daniel donde soy casi un extra. Y el protagonista de Cebú es un carnicero de origen ruso. Yo a eso le pongo mucha emoción, porque me encanta actuar, dirigir, esta es mi vida. Y me gustaría que la gente descubriera en mí eso, todas esas posibilidades que tengo como actor. A veces muchos directores no se dan cuenta porque me asocian siempre al cine que hago como director. Que el público vea al Molina apasionado, que le mete mucha bomba a todo lo que hace.