De Paso_Julián Perini: Jugar en serio como los niños
4 de Febrero de 2013

 El director de fotografía y gaffer argentino Julián Perini imparte desde el 28 de enero y hasta el 8 de febrero el taller “Electricidad y técnicas de iluminación” a los alumnos de segundo año de la especialidad de Fotografía. Graduado de esta disciplina en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica, de Argentina, Perini ha participado en largometrajes como Crónica de una fuga, XXY y Blood, the last vampire, además de trabajar en documentales, cortos y comerciales.

¿En qué consiste el taller que está impartiendo?
Se trata de que los chicos tengan un contacto más fluido con la técnica cinematográfica, desde cómo pararse en un set y agarrar un trípode, hasta cómo generar un tipo de iluminación determinada, desde los primeros pasos hasta asuntos de estética.

¿Cuáles son tus impresiones respecto a la Escuela?
Conocí la Escuela el año pasado aunque ya había escuchado sobre ella. Una vez aquí lo que más me gustó fue su funcionamiento, la intensidad que hay, se está todo el tiempo viendo o haciendo cine. Hasta el hecho de que esté alejada de un centro urbano importante hace que la sientas como en una célula. Es autosuficiente además en el sentido de que tiene un huerto de donde sacan gran parte de la fruta y la verdura que se come. La EICTV tiene un equipamiento técnico increíble. No conozco una Escuela en el mundo que tenga un equipamiento como el de aquí y la posibilidad de utilizarlo. Siempre se están haciendo talleres o veo a los alumnos realizando prácticas extracurriculares. Estoy totalmente agradecido a la formación que recibí, pero en el uso técnico mi escuela no se asemeja para nada a las posibilidades que tienen acá.

Te has desempeñado como gaffer en algunos filmes como XXY o Blood: the last vampire. ¿En qué consiste esta profesión y qué importancia tiene en la realización de un filme? Cuéntame además sobre tu experiencia con directores como Lucía Puenzo y Adrián Caetano.
El gaffer es como la mano derecha del director de fotografía en cuanto a la puesta de luces. Es el encargado de materializar a través de procedimientos técnicos y a través del manejo de un grupo humano, las intenciones estéticas del director de fotografía. Es su función principal. Tuve la suerte de trabajar como fotógrafo con Lucía Puenzo en una serie de televisión, y en su primer largo XXY trabajé como gaffer. La verdad es que fue una experiencia excelente. Participé también en Crónica de una fuga con Adrián Caetano, un director argentino que me parece de los más interesantes. Estas dos películas que te mencioné a veces se las paso a los alumnos porque tienen dos estéticas muy distintas que sirven para comparar.

¿Cuán diferentes pueden ser las exigencias técnicas de una película latinoamericana y otra como Blood: the last vampire?
A partir de Blood: the last vampire decidí no trabajar más de gaffer. Sentí que terminaba una etapa por la envergadura del proyecto. Yo me recibí como director de fotografía y mi vida laboral empezó en el trabajo con las luces, como eléctrico, jefe de eléctrico y gaffer. Después de esta película decidí empezar a desarrollarme en lo que había estudiado. Quiero dedicarme a la fotografía directamente. Blood: the last vampire era una película muy grande que se hizo en Argentina. Fueron semanas de mucho trabajo y con magnitudes a las que no estábamos acostumbrados. Recuerdo una jornada que se filmó en un aeropuerto con una puesta de luces inmensa, una puesta de cámaras inmensa, había un chip persiguiendo a un avión Hércules; a su vez nosotros lo íbamos persiguiendo con un cámara car. Había 780 mil kilowats de luces prendidas a lo largo de 9 cuadras. Había un cable cam. Había como siete equipos de cámara… Era tanta la envergadura de todo el rodaje, en todo el set, que uno decía: “¡Wow!, estamos verdaderamente dentro de una película, una película de esas en las que siempre quisimos estar”. Lo rico de esto es que no fue un sentimiento personal, todos los técnicos que estábamos allí éramos totalmente conscientes de que nunca habíamos visto nada igual.

¿En qué proyectos te has involucrado después?
A partir de ahí empecé a desarrollarme con diferentes proyectos comerciales, publicidades, videoclips, programas de televisión y largos. Fui fotógrafo de un documental que se llama: El Fin del Potemkin, basado en las historias de unos marinos rusos que quedaron varados en Mar del Plata.

Si tuvieras que hacer alguna recomendación a los estudiantes…
Que aprovechen la Escuela como un espacio de experimentación y como un espacio lúdico al mismo tiempo. Que puedan jugar con todos los elementos que la escuela te brinda, y cuando digo jugar me refiero a hacerlo responsablemente como los niños, que juegan en serio.