Cuatro guiones de largometraje valen como tesis
29 de Junio de 2012

El guión de María Elena se titula Las buenas anfitrionas, mientras que el de Gustavo Vinagre responde a la extraña designación de Felis Domesticus, y los de Carlos M. Quintela y Fabián Suárez se nombran, respectivamente, Ismael y Letargia. Los cuatro guiones serán evaluados por la realizadora y guionista argentina Lucrecia Martel (La Ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza), el guionista español José Ángel Esteban (Los años bárbaros, Besos para todos, Horas de luz) y los guionistas y escritores cubanos Senel Paz (Fresa y chocolate, Adorables mentiras, Lista de espera) y Eliseo Altunaga (Post Mortem, Boleto al paraíso, Violeta se fue a los cielos).

 
A continuación ofrecemos versiones resumidas y extraoficiales de las cuatro sinopsis.
 
Las buenas anfitrionas: Adela pasa de cuarenta años pero su inestabilidad sicológica ocasiona que su hermana mayor, Cecilia, la trate como a una adolescente. Solteronas y con una economía precaria, pasan los días marchitándose en el cascarón de lo que fue una casona señorial junto a Antonia, una gran danesa depresiva. Un cierto día, Adela descubre que la mente de su hermana también tiene fisuras: Cecilia tiene el delirio de que ha llegado a la casa una inquilina llamada Teresa, a quien respeta y ama por haber alcanzado todo lo que ella no pudo. Adela, plenamente consciente de que Teresa no existe, decide no desmentir a Cecilia sino contribuir con su ficción, y propone, en nombre de la huésped, cambios que van desde modificar la posición de los muebles hasta la posibilidad de estar con un hombre por primera vez. De esta forma, Adela consigue desequilibrar las relaciones de poder que hasta el momento se han mantenido. Sin embargo, a Cecilia no le hace ninguna gracia la supuesta cercanía entre Adela y Teresa, a quien quiere sólo para sí. Así se agravan los enfrentamientos que sacan a flote las más escondidas virtudes y miserias de las hermanas. Ambas se verán atrapadas por un cambio de roles en el que la represiva pasará a ser la reprimida cuando Cecilia, muerta de celos y al borde de la locura, “asesine” a su delirio.
 
Felis Domesticus: Es invierno en São Paulo y no llueve desde hace 50 días. El aire está contaminado y la gente sufre problemas respiratorios. Varios personajes viven situaciones de una crueldad cotidiana, típica del caos de las metrópolis, en historias que se conectan de manera muy sutil. Marcia, una enfermera de 40 años, busca a su gato persa que huyó de su apartamento. A su vez, la hija de Marcia, Malu, una lesbiana gorda de 20 años, está en conflicto entre adecuarse al gusto estético, político y feminista de la banda de punk-rock-lesbiano The Bonsai Kittie o asumir su amor platónico por Dyane, la ex-Big Brother Brasil. Dyane se descubre embarazada, lo que le arruina sus planes de hacerse una cirugía para afinar su cuerpo de “mujer fruta” y buscarse un trabajo en un programa infantil de televisión. Marco y Sandra son una pareja de clase media en sus 30 años. Sandra encuentra a Isabela, una niña mulata de 6 años, en el basurero comunitario del edificio dónde viven. Marco se encariña y Sandra ve eso como una amenaza de la completa desintegración de su familia. Enrique es un adolescente judío de 13 años que tiene aspiraciones artísticas y se cree un genio. Lucha para que su hermano recién nacido no sea circuncidado como él. Mistress M es una dominatrix gorda, rubia, en sus 40 años, productora de la fiesta sadomasoquista más antigua de São Paulo. Mientras prepara el evento conmemorativo de los 10 años de su fiesta, Mistress M tiene que enfrentar la enfermedad de su querida abuelita. Kim y Ki, dos jóvenes coreanos de 25 años, acaban de llegar a São Paulo para trabajar en una tienda de electrónicos chinos. Mientras conocen la ciudad, la soledad los acercará más de lo que imaginaban. En un galpón ilegal, un grupo de diez esclavos bolivianos son obligados a coser sin parar para una famosa marca. Leiqui, una de las esclavas, percibe la presencia de la cámara que la mira e intenta denunciar con su mirada lo que pasa en el lugar. En las alturas, adentro de un helicóptero, Carlos, un niño millonario de 8 años, y su nana, pasan sus vidas volando de un lugar a otro sin aterrizar nunca. Desde un alto edificio de una multinacional, un grupo de ejecutivos prepara las nuevas estrategias para hacer negocio: un shampoo anticaspa y una tecnología capaz de filtrar el agua del río Tietê, el más inmundo de la ciudad. Mientras tanto, los hombres de negocio se relajan con un raro deporte: tirar gatos al aire.
 
Letargia:Una anciana, largo tiempo dormida, lanza una premonición: una mujer observa a su pequeño hijo tener un accidente en la playa. La mujer en cuestión es Julia Bale, una actriz madura, quien realiza un estudio sobre la enfermedad conocida como letargia. El objeto de su investigación es precisamente esa anciana-vidente, sumida en un profundo “sueño patológico”. El estudio que ella realiza debe ayudarla a perfilar el personaje de su próxima película. Letargia, que será dirigida por su esposo Andrei Kalinin, un reconocido director ruso radicado en Cuba. Julia se siente presionada por los tiempos de la producción, mientras siente cómo crecen sus dudas y preocupaciones. En medio de los preparativos de la filmación, ella decide mantener en secreto la noticia de este, su primer embarazo, que le ha llegado a la edad de 52 años y, como para aumentar su malestar ella sabe que el hijo que espera no es un hijo de su esposo. Temiendo que el augurio se concrete, e incómoda por tener que permanecer en aquel sitio donde se filmará la película, Julia da la noticia de que está embarazada y abandona definitivamente el proyecto. Su esposo resuelve continuar adelante con la película. Julia, quien ahora desea divorciarse, regresa sola a casa, decidida a defender la vida de su futuro hijo, y a visitar un santuario para pagar una promesa que le permita aceptar el futuro.
 
 
Ismael: Con cansancio acumulado de varios meses, los pies vendados y la piel despellejada por una jornada errante bajo el sol, un empecinado joven de dieciséis años está próximo a cumplir una descabellada promesa: caminar la distancia equivalente entre su país y el país al que se ha ido su chica. Un enigmático campesino lo lleva por los lugares donde camina. Unas vacas, la refinería de petróleo y poco más que arbustos y polvo conforman el paisaje que atraviesa. Una tarde se ve involucrado en un contrabando de carne de res del que forma parte el campesino que lo acompaña. Luego de evadir a la policía, hay una fuerte pelea que termina con la ruptura del dúo. Nuevamente en la carretera, solo y desprotegido, decide regresar a los lugares donde realiza su promesa. Durante su recorrido por la carretera es el causante de un accidente. Los matarifes que conducen la camioneta accidentada están relacionados con el tráfico ilícito de carne y terminan por secuestrarlo. A la mañana siguiente, el joven es trasladado por los matarifes a casa del campesino que antes lo acompañaba, tienen una fuerte discusión pero al final vuelven a entenderse. El joven le revela nuevamente el motivo de su promesa, pero el campesino intentará traerlo de vuelta a una realidad en donde no basta con perseguir una ilusión. En un galpón escondido entre la densa vegetación, el jefe de los matarifes y el campesino lo involucran en el tráfico y lo obligan a que sacrifique un novillo. Una vez pasada la prueba, el joven decide retomar su promesa. Esta vez, las distancias serán otras.